¿Cómo penetran los microbios nuestro cuerpo?
Todo lo que está en contacto
con el medio ambiente, tiene contacto también con estos microbios. Toda
la superficie del cuerpo, es decir, la piel, y las membranas mucosas (aquellas
que cubren nuestros orificios y los órganos que se continúan como
aparato respiratorio, digestivo y reproductivo) constituyen una barrera
mecánica que nos defiende de la penetración de elementos
extraños. La piel y las mucosas tienen muchas formas de defenderse: con
el sudor, secretando moco, con la acidez que estas secreciones tienen, y
produciendo algunas sustancias que son capaces de matar bacterias. Entonces, la
integridad y correcto funcionamiento de la piel y mucosas son fundamentales
para nuestra defensa. Si tenemos heridas o quemaduras, habrá una puerta
de entrada fácil para microorganismos.
¿Son éstas las únicas defensas?
Felizmente, hay otras, y muy importantes. Si por alguna
razón, las bacterias pasaron la primera línea de defensa (piel y
mucosas), disponemos de otros mecanismos muy variados que van a impedir que se
dispersen y repartan por todo el resto del cuerpo. Estos mecanismos en su
conjunto, se encuentran a cargo de nuestro sistema inmune.
¿Dónde se encuentra el sistema inmune?
En órganos importantes como el
timo, la médula ósea, el bazo, los ganglios, y repartido
además, en pequeños nódulos bajo la mucosa del tubo
digestivo, del aparato respiratorio, y del aparato reproductivo, donde se
encuentra estratégicamente ubicado para detener el paso de elementos
extraños a nuestro organismo.
¿Qué mecanismos de defensa caracterizan al sistema inmune?
Principalmente dos: los anticuerpos y
las defensas celulares. Los anticuerpos o inmunoglobulinas son moléculas
que produce el sistema inmunológico en gran cantidad, y circulan por la
sangre constantemente. Cuando se encuentran con un microbio, se pegan
inmediatamente a él y neutralizan su capacidad de hacer daño. Por
otra parte, las células del sistema inmune son numerosas y de muchos
tipos, y se encuentran repartidas en el interior de todos los tejidos para
eliminar cualquier agente agresor que llegue hasta ellos.
¿Por qué algunos niños se infectan con más frecuencia
que otros?
Al nacer, el niño debe traer
completos todos sus mecanismos de defensa. Cuando eso no sucede y algunas
células del sistema inmune no funcionan, o los anticuerpos no se
producen, el niño se encuentra expuesto a padecer de mayor número
de infecciones que los niños normales. En algunas ocasiones el defecto
en las defensas es muy grande, y ocasiona infecciones graves que pueden llevar
a la muerte. A los padecimientos que tienen estas características los
llamamos inmunodeficiencias.
¿Qué se puede hacer?
Si los padres notan una
situación como ésta en alguno de sus hijos deben acudir con el
médico pediatra, que investigará la posibilidad de que el sistema
inmune no funcione correctamente, y con el apoyo del especialista, el
médico inmunológo, podrá diagnosticar adecuadamente al
niño. Existen algunas medidas médicas que pueden proteger al
niño de las infecciones. Además, la atención cuidadosa de
los padres y la familia es indispensable para disminuir la posibilidad de
infecciones, manteniendo un ambiente limpio sin contaminación alrededor
del pequeño. Se debe tener especial cuidado en la higiene de los
alimentos, la ropa y todo lo que el niño toca, y en no llevarlo a
lugares demasiado concurridos (el metro, cines, tianguis, etc.) manteniendo contacto periódico con su
médico.