Aprendizaje
Por Dr. Eduardo Barragán Pérez
1. ¿Qué
son los trastornos del Aprendizaje?
El aprendizaje se considera como todo aquel cambio que
logramos realizar en nuestra persona secundario a la convivencia y experiencia
que obtenemos del medio ambiente. De aquí, los trastornos del aprendizaje son
aquellas modificaciones que se dan en el desarrollo normal de un individuo
modificando las formas de aprendizaje motor, cognitivo y conductual.
2. ¿Qué es el TDA?
El Trastorno por Déficit de Atención (TDA) es un
conjunto de manifestaciones clínicas que afectan el aprendizaje y la conducta de
tu hijo.
El TDA aparece en la infancia y se caracteriza por
falta de atención y grados variables de impulsividad e hiperactividad,
produciendo una modificación en la forma de estructurar la personalidad y el
conocimiento en quienes presentan estos síntomas y que pueden estar en
asociación con otros padecimientos (p. ej. conductas desafiantes o agresividad).
3. ¿Qué tan común es el TDA?
El TDA es el trastorno neuropsiquiátrico que se
diagnostica con mayor frecuencia en la edad pediátrica hoy en día. El TDA se
presenta con una incidencia de 5 a 15 por ciento en la población de niños(as)
sanos(as); esto es, de dos a tres en un salón de clases de 25 estudiantes.
Aunque depende mucho del lugar y la población estudiada, la relación de la
presentación entre hombres y mujeres (de acuerdo con el síntoma valorado) va
desde 4:1 hasta 8:1, este aumento en la población está directamente relacionado
con la mejoría en las estrategias para la identificación del trastorno por los
encargados de la educación de los pequeños, como los maestros.
4. ¿A qué edad puede iniciar?
Es muy variable. Normalmente los síntomas aparecen
entre los 3 y 5 años de edad y se exacerban cuando entran al último año de
preescolar o el primer año de primaria, lo cual se relaciona con el aumento en
el grado de dificultad que representan estas etapas escolares y donde su
comportamiento es más evidente al compararlo con el resto del grupo en el que se
están desarrollando.
Es fundamental la observación de reglas generales para
que se considere la inatención, la hiperactividad y la impulsividad como
síntomas verdaderos de TDA:
-Iniciar antes de los 7 años de edad (los síntomas, no la consulta).
-Presentarse los síntomas en más de dos lugares (casa, escuela).
-Persistencia del comportamiento anormal durante más de 6 meses.
-No iniciar este tipo de comportamiento después de un evento agudo como el
divorcio de los padres.
-No estar relacionados los signos y síntomas con alguna enfermedad o consumo de
medicamento.
Los pacientes con TDA predominantemente inatento
tienden a ser niñas en edad escolar, sin tantos problemas académicos que pueden
pasar inadvertidas en el grupo y que incluso son retraídas.
En cambio, los pacientes con el subtipo mixto o
predominantemente hiperactivo son casi siempre niños afectados de manera global,
con problemas del comportamiento y agresividad más acentuados, un coeficiente
intelectual normal y con altos grados de asociación de trastornos conductuales
como la ansiedad y comportamientos oposicionistas o antisociales.
5. ¿Cuáles son sus síntomas?
-Inatención/distractibilidad.- El término de
comportamiento inatento involucra una amplia gama de conductas, entre las que se
destacan:
Falta de persistencia en actividades como el juego, u otras desarrolladas en el
hogar o en la escuela.
- Falta de orientación precisa hacia una tarea relevante o
aburrida pero obligatoria (sobre todo en las clases de matemáticas o español).
-Falta de decisión y empuje (motivación) para mantener
el estímulo.
-Falta de atención sostenida en una tarea relevante,
observando un cambio frecuente de actividades.
La inatención se manifiesta regularmente durante
situaciones que requieren de una concentración prolongada: la escuela, el
trabajo en casa o el aprendizaje de una rutina. Cambian de una actividad a otra
sin concluir la anterior, y se distraen ante cualquier estímulo, por
insignificante que parezca.
Con frecuencia son descuidados en su aspecto físico o
en sus tareas. La falta de concentración los hace poco receptivos a las llamadas
de atención o recomendaciones de los padres o autoridades, lo cual genera que
éstas sean débiles para lograr el cambio del síntoma.
¿Cuáles son sus síntomas principales de los trastornos del aprendizaje?
-Hiperactividad
La hiperactividad se refiere al exceso de movimientos
(los niños no pueden permanecer sentados o quietos por unos cuantos minutos).
Estos movimientos pueden manifestarse de diferentes
maneras: Movimientos pequeños e imperceptibles: mover el pie o golpear la mesa
con el dedo.
-Movimientos de coordinación gruesa: inquietud.
-Verborrea: locuacidad excesiva, rápida y con múltiples
tropiezos: la boca parece un embudo donde se atropellan las palabras.
Con frecuencia se parecen a un coche "mal afinado, que
está como andando". El incremento en la cantidad de movimientos es observado
durante el día e incluso en la noche (los padres manifiestan que sus hijos/as
siempre amanecen destapados y que dormir con ellos es hacerse acreedor a una
buena patada).
Pareciera que no existen horas suficientes del día para
acabar la energía que ellos tienen, lo cual para la gente encargada de cuidarlos
resulta agotador.
Sin duda, este exceso de movilidad desespera a la
mayoría de los adultos, pues cualquier actividad que se pretenda realizar con
tranquilidad y calma termina en un enorme gasto de energía por ambas partes. Por
ejemplo, la hora de la comida se vuelve todo un reto al tratar de que coman con
"razonable velocidad" y terminan comiendo fríos sus alimentos. En el salón de
clases provoca que los maestros no sepan qué hacer para frenar ese andar
desmedido, parece que quieren revisar cada rincón del aula. En una palabra, los
padres quisieran contar con candados momentáneos para lograr la paz y la
tranquilidad.
El grado de hiperactividad se modifica dependiendo del
sitio en que se encuentre el niño/a, las personas que lo rodean y su edad.
Cuanto más exigente y estructurado sea el medio donde se desarrolle, mayores
serán los problemas de hiperactividad. Si las normas del comportamiento son
relajadas y los padres tolerantes, la conducta del pequeño/a representará menos
conflictos y pasará inadvertida.
-Impulsividad
El comportamiento de los niños impulsivos está
caracterizado por una pobre regulación de sus respuestas conductuales; parece
que actúan sin pensar. Por lo general, interrumpen la actividad de los demás, no
tienen sentido del límite. La dificultad para esperar su turno durante el juego,
su tendencia a trepar por todos los lados, su forma de interrumpir las
conversaciones de los adultos o tomar cosas "prestadas" los hace niños/as
susceptibles a tener accidentes (fracturas de huesos) y problemas. Las personas
a su cargo sienten que no pueden dejarlos solos, por miedo a los peligros e
imprevistos que se pueden presentar. Esta falta de control genera sentimientos
de culpabilidad -al no poder controlar sus acciones-, y a su vez, remordimientos
y una baja autoestima, lo cual propicia sentimientos de ansiedad y mayor
impulsividad.
Clínicamente se observa una incapacidad de autocontrol
respecto a situaciones cotidianas de la vida. Esto genera que la relación entre
padres e hijos se vea deteriorada. Cada día es esperado por los padres con
angustia, quienes se preguntan qué pasa.
¿Qué tan severo es el problema de mi hijo?
Se han propuesto las siguientes recomendaciones para
poder valorar la severidad de los signos y síntomas: Leve: no causa alteraciones
importantes en el desarrollo o no afecta la funcionalidad del individuo con
respecto a su entorno.
Moderado: Puede provocar algunas alteraciones en el
desarrollo y requiere supervisión periódica.
Severo: Los síntomas causan alteración seria en el
desarrollo, disfunción social o conductas persistentes e intensas que modifican
la habilidad del niño para ganar funciones en su desarrollo psicosocial.
La disfunción social es el factor que mide la severidad
de los síntomas y la necesidad de tratamiento, ya que el rechazo de amigos,
familiares y compañeros del aula determina en gran medida la estructura de la
personalidad.
¿Quién diagnóstica un Trastorno de Déficit de Atención?
Debe recaer en un grupo de especialistas encargados de
administrar las pruebas correctas. Este grupo está integrado por el psicólogo o
neuropsicólogo, el neurólogo pediatra y su médico de cabecera. Se deben
practicar una serie de pruebas que permitan identificar los principales
problemas en el niño, así como una valoración neurológica para descartar
enfermedades neurológicas que puedan estar generando estos síntomas. Aunque el
electroencefalograma se ha convertido en una prueba muy popular, no existen
evidencias científicas que prueben ser una herramienta diagnóstica certera, y
sólo se deberán de realizar en casos especializados y sugerido por un
especialista.
¿Cómo se trata?
El tratamiento debe administrarse de forma
interdisciplinaria. En general se dividen en las terapias necesarias para el
paciente, las cuales ayudan en su proceso de estructuración, aquéllas dirigidas
a los padres ayudándoles en el conocimiento de técnicas y forma de guía de sus
hijos y los tratamientos farmacológicos.
El tratamiento farmacológico genera muchas dudas en los
padres, e incluso, en los médicos tratantes. Desafortunadamente, el
desconocimiento de los tratantes y otros especialistas encargados de estos niños
han "satanizado" la utilización de los medicamentos. Su uso, de manera adecuada
y racionalizada, acompañada de una terapia personal y familiar, facilita un
curso favorable y adecuado. Existen múltiples estudios científicos que soportan
y avalan el uso de medicamentos, que, utilizados de forma adecuada y por tiempos
cortos, permiten la mejoría.
La decisión de inicio de tratamiento debe ser
recomendada por los especialistas en estas áreas, como el neurólogo pediatra.
* Neurólogo Pediatra
Hospital Infantil de México
"Federico Gómez"
Si quiere consultar algún pediatra del cuerpo médico
del Hospital Infantil de México llame al 5 228 9917 ext. 1241, donde recibirá
respuesta a sus dudas
Revisado:13/07/10